“Un sensor grande en un cuerpo compacto”. Este titular apareció en todos los medios de comunicación y refl eja a la perfección la alta calidad de imagen de las cámaras compactas Sigma de la serie DP.
Desde que las cámaras digitales desbancaron a las de película, los sensores de imagen utilizados en las cámaras compactas han sido mucho más pequeños que los utilizados en las cámaras réflex. Por supuesto el tamaño del sensor juega un papel crucial para determinar la calidad de imagen. Esto ya era cierto en la época de las cámaras análogicas, y lo sigue siendo en la era digital. Sin embargo, las cámaras compactas son cada vez más pequeñas y ligeras. Mientras tanto, la búsqueda de cámaras con una calidad de imagen superior supone dificultades técnicas y un elevado coste.
Es más, en las compactas digitales todo son funciones extra y más mega píxeles. Al hacer los píxeles mucho más pequeños se consigue un mayor número, pero en el mismo tamaño de siempre. En términos de esencia fotográfica es como si realmente el número de píxeles no importara. Esta fi ebre por la competición de megapíxeles estaba en su máximo nivel en la primavera del 2008 cuando hizo su debut la Sigma DP1.











